El triduo de Semana Santa en el Rito Tridentino

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    Todos los días la iglesia católica celebra el sacrificio de la misa. La asistencia es "de precepto" cada domingo tras las palabras de Cristo en la última cena, "haced esto en conmemoración Mía". La eucaristía ("acción de gracias") es por ende el eje sacramental de la iglesia desde el siglo primero.

Originalmente celebrada en latín, el Concilio Vaticano II dio licencia en los años sesentas del siglo XX para celebrar la misa en "vernáculo", o "lengua local". El papa Juan XXIII acercaba así a los fieles a veinte siglos de intacta tradición y doctrina. Era un periodo de "aggiornamento" o "puesta al día". El proceso dio cabida a la creación del Nuevo Misal Romano con rúbricas actualizadas y traducciones a los distintos idiomas locales alrededor del mundo. 

Hoy en día el latín sigue vigente e incluso es recomendado para celebrar la misa en ciertas circunstancias. Sin embargo por cuestiones prácticas ha sido más fácil para la mayoría de las diócesis en el mundo el celebrar en vernáculo. Aún así algunas parroquias han preferido preservar el rito tradicional tridentino, en uso hasta el Concilio Vaticano II, con las mínimas modificaciones que sufrió su última actualización en 1963. Asistir a una de estas misas es viajar en el tiempo. Es una experiencia hermosa y a la vez solemne, mística. Para el hombre post-moderno la experiencia puede ser sólo remotamente comparable al protocolo monárquico que aún se ve en algunas casas reales europeas.

   La parroquia de San Francisco de Sales en Mabelton, Georgia, Estados Unidos es una de dichas comunidades. Esta serie fotográfica fue hecha durante los ritos del triduo de Semana Santa: los tres días que van de jueves santo a domingo de resurrección. Con ellas es mi objetivo compartir estas tradiciones tanto con católicos como con no católicos, acercarlos a los profundos símbolos de la liturgia y, en cierto modo, invitarlos a participar en una "misa en latín" desde las bancas de esta parroquia.